Historia

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La parroquia Espíritu Santo, fue creada en 1964 por don Arturo Tabera Araoz, entonces obispo de Albacete. Comenzó a funcionar en un local comercial de la calle Virgen de los desamparados. Este local fue el primer templo Espíritu Santo. Pero era pequeño y algunas celebraciones como comuniones y bodas, había que celebrarlas en la Filial de Cáritas, actual Colegio Púlbico Doctor Fleming.
Para acabar con los problemas de espacio, se adquirió el solar de la calle Pérez Galdós, que era parte  de una gran huerta
propiedad del don José Gil y Gil.
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Monseñor Arturo Tabera, primer obispo de la diócesis de albacete bendijo y colocó la primera piedra en una emotiva celebración, acompañado pro varios sacerdotes de la diócesis y numerosos fieles. En 1968 comienza la construcción del nuevo templo, según el proyecto del ilustre arquitecto don Carlos Belmonte. El entonces párroco don ángel Carmelo Rodríguez, tuvo que hacerse cargo de la obra, con una responsabilidad muy grande ya que para la construcción no hubo ninguna construcción. Don Carlos Belmonte hizo el temploiniciosproyecto gratuitamente y los feligreses colaboraron con generosidad tanto en la ayuda material como financiera.templo1971En cuanto estuvo lista la nave de la derecha (la actual capilla), se procedió a una primera inauguración el 22 de marzo de 1970, aquel año Domingo de Ramos, con una solemne procesión desde la sede de la calle Virgen de los Desamparados hasta la nueva y actual sede en la calle Pérez Galdós. En la misma capilla en mayo de 1970 se celebraron también las Primeras Comuniones. Las obras siguieron su curso y en 1972 se bendijo e inauguró la nueva Iglesia.
Con el paso del tiempo, el templo necesitó de otras reformas, y en 1998 se procedió la remodelación. Esta reforma se llevó a cabo entre julio y octubre de este año siendo párroco don Pío Paterna. Provisionalmente el culto se trasladó a la capilla del Colegio Santo Ángel en la Calle Hermanos Jiménez.
Por nuestra parroquia han pasado hasta ahora 5 párrocos: don Ángel Carmelo Rodríguez de Lama, don Narciso Baguñá Galobart, don Guillermo García Martínez, don Paco Gil Oliva y don Pío Paterna Callado. Formando equipo con ellos han estado también otros sacerdotes: con don Ángel Carmelo Rodríguez, Ramón Carrilero y José Antonio Collado; con don Narciso Baguñá, José Díaz Bañón y Ramón Carrilero; con  don Francisco Gil, Pascual Guerrero, Ángel de Andrés, Ramón Carrilero y Fco. Jesús Genestal; con don Pío Paterna, Fco. Jesús Genestal, Pedro Roldán, Ramón Carrilero, Fernando Marinas, Javier Ortega y Pedro Plaza.
Murales del Templo explicados por su autor José Antonio García Cebrián
MURAL DERECHO
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A lo largo de la historia dela Salvación, Dios se ha revelado a través de su Palabra en la que aparecen muchos símbolos. Es el símbolo es siempre algo físico que representa algo distinto de su propia entidad, a veces algo invisible. Sobre todo las manifestaciones del Espíritu Santo se han realizado siempre con símbolos.
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En los dos murales el Espíritu Santo aparece como agua, viento, fuego y luz.
En el mural de la derecha, detrás del altar se simboliza la venida del Espíritu Santo sobre la naciente comunidad simbolizada en la eucaristía (pan, vino y agua). Además se completa con el símbolo del pueblo judío, a la izquierda sobre un taburete el candelabro de los siete brazos o menorá; en él están dibujados la estrella de David y la Cruz. A la derecha, también encima de un taburete, un búcaro con unos lirios, símbolo de la Virgen María, también presente en la llegada del Espíritu Santo, por eso se ha colocado una lengua de fuego encima de dichas flores. En primer plano a izquierda y derecha, hay dos símbolos muy conocidos en La Mancha, el cántaro de agua (recuerdo de las bodas de Caná relacionado con la Eucaristía) y el tarimón, que da un toque de presencia manchega al fresco.
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Por último recordar que en esta habitación las puertas y ventanas están cerradas, como dice el texto evangélico.
 
 
 
MURAL IZQUIERDO
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En la primera parte del mural (al frente ala izquierda), aparece una habitación abierta al mar, una mesa, unas flores dentro de un florero de cristal (traspasado por la luz “sin romperlo”) y una llama o lengua de fuego, que penetra por la derecha, a través de una pared rota (con una estela de luz que procede de la paloma del centro del mural). Esta primera escena nos recuerda el Evangelio de Lucas: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra” (1, 35). Es la imagen de la Anunciación, o el comienzo del camino de la Redención.
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En la segunda parte (la central del mural) aparece una paloma que irradia luz hacia todas las partes del mural (unas veces directa y otras indirecta). Es el símbolo del Espíritu Santo. La paloma está enmarcada entre dos columnas que nos recuerdan la primacía del Espíritu sobre la materia. Debajo de la paloma aparecen siete conchas manando agua sobre una copa o pila (símbolo de los siete dones del Espíritu Santo, y por lo tanto del Bautismo, o iniciación del camino de la Redención.
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En la tercera parte, la luz adquiere dos direcciones: la que procede del centro del cuadro, que ilumina la muralla y el resto de objetos, incluso el paisaje, y la que se eleva hacia arriba. Estas dos direcciones de luz coinciden con el concepto de la Redención. Dios baja hacia los hombres a través de su Espíritu y de su Hijo. Y Cristo ofrece su propia vida al Padre para salvar al hombre. Por esta razón los símbolos de la Pasión están rotos, y la luz acompaña a las manos implorantes hacia el cielo.